Se trata de un trastorno difícil de detectar, ya que generalmente se confunde con falta de esfuerzo o interés.

La falta de diagnóstico es el mayor problema de la dislexia, cuyo tratamiento se podría mejorar con la detección temprana. Esto debería hacerse en la infancia, pero la falta de estrategias de detección precoz durante la etapa escolar, provoca en estos niños frustración, baja autoestima, desmotivación y la creencia de sentirse menos inteligentes que los demás.

Un niño o niña con dislexia, tiene un nivel de inteligencia normal. “Es más, muchos de estos niños que han vivido una etapa escolar llena de fracasos pueden tener incluso una capacidad intelectual superior a la media”, afirman los investigadores del estudio “Dislexia y Memoria de trabajo: ¿es posible que los mecanismos de detección de errores mejoren con el entrenamiento en memoria de trabajo?”, (realizado por la empresa CogniFit y la Universidad de Haifa, Israel).

La dislexia es uno de los trastornos de neurodesarrollo más común, que en España afecta aproximadamente a 4,7 millones de personas, es decir, más del 10 por ciento de la población. Este trastorno afecta a las conexiones neuronales que procesan el lenguaje, afectando al aprendizaje, dificultando la lectura, la escritura y, en general, la decodificación fluida de cualquier símbolo. La detección precoz facilita reconocer los problemas existentes, abordarlos cuanto antes y prevenir que estos susciten otras problemáticas, permitiendo a los afectados adaptarse al proceso de aprendizaje.

¿Cómo puede mejorar?

Con el entrenamiento cerebral es posible fortalecer la conectividad de las redes neuronales implicadas en el procesamiento del lenguaje. A través de ejercicios interactivos se detectan las áreas cognitivas más debilitadas y se estimulan los circuitos neuronales que más necesite reforzar cada persona.

Según el estudio de CogniFit, son necesarios 20 minutos de ejercicios dos o tres veces por semana, para mejorar significativamente la memoria de trabajo, el desarrollo cognitivo y el rendimiento de lectura, que se vio incrementado un 14,7 por ciento. Según los datos ofrecidos, los resultados se prolongaron hasta seis meses después del entrenamiento, teniendo un efecto positivo sobre la dislexia a cualquier edad, incrementando la capacidad de lectura-escritura, comprensión, concentración, agilidad de aprendizaje y rendimiento académico y laboral.

Fuente:  Valencia Plaza

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