familia-grupovs_1
Los padres que confían en las posibilidades de sus hijos prefieren que se esfuercen cuando tienen que llevar un trabajo a clase aunque no les salga del todo bien, favoreciendo así su autoestima y rendimiento escolar.

Puede resultar paradójico, pero lo cierto es que cuanto más hacemos por nuestros hijos más dependientes e irresponsables se vuelven. Los adultos queremos que los hijos disfruten de las ventajas de la infancia lo que se traduce en mucho juego y pocas responsabilidades, “ya tendrán tiempo de tener obligaciones y de tomar decisiones” – pensamos en muchas ocasiones -. Los padres de hoy día somos excesivamente serviciales, quizá por conseguir que los hijos alcancen unas metas más ambiciosas que nosotros mismos, ¿acaso creemos que nunca hacemos lo suficiente por nuestros hijos para tener que esclavizarnos?

La cuestión está en que ayudar demasiado a los hijos les resta poder, les priva de la posibilidad de desarrollar sus propias capacidades y disminuye la confianza en sí mismos o autoestima, y en consecuencia podrían verse abocados a un fracaso escolar. La clave está en ofrecer la ayuda cuando es solicitada y encaminada para que el niño utilice sus propios recursos en la resolución de un problema. Es tan malo pasarse como no llegar.

Los niños aprenden mucho realizando tareas cotidianas desde el orden de la habitación hasta las tareas propias de higiene, alimentación, sueño y vida en sociedad y en el hogar. En todo este proceso de aprendizaje se comenten muchos errores que suelen molestar e inquietar a los adultos porque producen suciedad, nos hacen perder tiempo, porque pensamos que si lo hacemos nosotros quedará mejor, etc.

Si observamos a nuestros hijos, comprobamos que tienen recursos propios en la búsqueda de soluciones para la resolución de problemas. Suelen ser prácticos y solucionan sus problemas pensando en el aquí y ahora, las soluciones suelen ser concretas e inmediatas, puede que no sea la solución correcta sino la que por el momento les sirve y les resuelve el problema que tenían, si los adultos intervenimos y les advertimos que la solución encontrada no es la correcta, los hijos dudarán de su propia capacidad para la solución de problemas y se sentirán inseguros bloqueándose y evitando la situación que les ocasione ese o esos problemas, ¡confiemos en ellos!

Es importante estar atentos a las señales que indican una desafección o desmotivación por la escuela, las dificultades en el aprendizaje sin identificar pueden provocar frustración y baja autoestima.

Los padres que confían en las posibilidades de sus hijos:

  • No vigilan a sus hijos esperando que les saga algo mal. Cuando cometen errores o fracasan, se interesan más por lo que han podido aprender que por corregirles.
  • Pueden ver esforzarse a sus hijos sin sentir necesidad de intervenir.
  • No temen al futuro, así que no comunican ansiedad.
  • Prefieren que se esfuercen cuando tienen que llevar un trabajo a clase aunque no les salga del todo bien, favoreciendo así su rendimiento escolar y autoestima.
  • Piden a sus hijos que hagan cosas difíciles pero posibles y adecuadas a su edad física y personal.

Los padres que no confían en las posibilidades de sus hijos:

  • No piden a sus hijos que hagan cosas que puedan ampliar sus capacidades.
  • Cuando los niños intentan cosas nuevas y fallan, no se les concede tiempo para corregirlas o solucionarlas sin ayuda.
  • Ofrecen su ayuda antes de que se la pida sus hijos.
  • Realizan las tareas escolares de sus hijos.
  • Los padres no se toman la molestia de enseñar a sus hijos nuevos y más complejos conocimientos.

díde: detección temprana de indicios de dificultades del aprendizaje y desarrollo

Equipo Educar y Aprender
Síguenos

Equipo Educar y Aprender

Por una educación inclusiva. Transformando diferencias en oportunidades at díde
Si te interesa los temas de los que hablamos y quieres saber cómo puede ayudarte díde
puedes solicitar más información a través de www.educaryaprender.es
Equipo Educar y Aprender
Síguenos