¿Qué significa decir que un niño tiene una limitación específica en el lenguaje?

El National Institute of Deafness and other Communication Disorders define el Trastorno Específico del Lenguaje como una afección que retrasa el dominio de las habilidades del lenguaje en los niños que no tienen pérdida de la audición u otros retrasos en el desarrollo. También se habla de trastorno del desarrollo del lenguaje, retraso del lenguaje o disfasia del desarrollo. Es una de las dificultades de aprendizaje infantil más comunes, que afecta aproximadamente a 2 niños de cada aula escolar. El efecto o huella persiste en la edad adulta.

Los niños con Trastorno específico del Lenguaje (TEL) han vivido una alteración en el momento de adquirir el lenguaje oral, que incluye disfunciones en uno o varios componentes (vocabulario, fonética-fonología, sintaxis, morfología, semántica), que les afecta la expresión y les puede dificultar la comprensión. Ahora bien, muchos de ellos no lo saben, porque el TEL es un trastorno invisible: los niños no muestran ninguna alteración física ni sensorial que permita identificarlo fácilmente.

 

Los niños con TEL tienen afectada la herramienta fundamental de comunicación: el lenguaje

 

¿Cómo afecta el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) en el día a día del niño?

Los niños con Trastorno Específico del Lenguaje a pesar de tener una  inteligencia normal tienen serios problemas para expresarse cuando hablan y para comprender cuando escuchan. Tienen que trabajar más duro que sus compañeros para seguir el ritmo de la clase y, por tanto, se cansa más rápidamente y les cuesta mucho más seguir instrucciones y comprender.

En definitiva, les afecta en:

  • Comunicación con los demás.
  • Dificultades de lectura y rendimiento escolar
  • Deterioro de las habilidades sociales y relaciones con sus iguales.
  • Baja autoestima, frustración y riesgo de depresión
  • Dificultades de inserción laboral en posiciones de trabajo cualificado.

 

Familia, maestros y educadores son la clave para la detección temprana de un trastorno invisible

En los primeros años de vida no se considera preocupante que un niño tenga dificultades para hablar o expresarse. A menudo, los padres tampoco saben qué es lo normal en las diferentes etapas de crecimiento de su hijo y se tarda en reaccionar.

“Cuando el docente sí se da cuenta, no se ponen los recursos necesarios para trabajar con él y se le resta importancia argumentando que ya evolucionará porque aún es muy pequeño” Afirma Llorenç Andreu, psicopedagogo y doctor en psicología, profesor y director del máster universitario en dificultades del aprendizaje y trastornos del lenguaje de la UOC.

El experto en TEL reitera que estas situaciones dificultan el diagnóstico precoz del Trastorno Específico del Lenguaje, perdiéndose años críticos para el desarrollo del lenguaje oral y apareciendo el problema posteriormente en el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Es obvio que la detección temprana de dificultades del aprendizaje y desarrollo repercute en el bienestar y en la motivación del niño. Una detección a tiempo, es una victoria para el niño, para su familia y para el sistema educativo, ya que se evitan situaciones que pueden acabar en fracaso escolar o problemas emocionales derivados de la falta de atención y orientación especializada.

Tanto las familias como maestros y educadores son un importante agente de detección. Cada uno desde su ámbito y de manera complementaria puede apreciar en los niños indicios o señales de problemas en las capacidades y comportamientos básicos para el aprendizaje: habilidades motoras, de socialización, de lenguaje, dificultades de atención y percepción, y problemas cognitivos o emocionales.

“Cuanto antes le lleguen los estímulos adecuados, el aprovechamiento de la plasticidad cerebral será mayor y, por tanto, se reducirán las consecuencias negativas”. Afirma Mª José Buj Pereda, profesora colaboradora del máster en Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Lenguaje de la UOC.

 

En definitiva, para una detección temprana y eficaz es necesario:

1º-  La recogida de información procedente del entorno del niño (sus padres y profesores) a través de métodos automatizados.

2º La interpretación de dicha información y evaluación por parte de un profesional competente que le conduzca a una detección eficaz de los posibles trastornos para un seguimiento evolutivo adecuado y a tiempo.

 

Herramientas de detección temprana con un gran equipo: tecnología, observación y conocimiento. Método díde

Detectar significa percibir algo que queda invisible o disimulado. Y esta es la base de la metodología díde, una innovadora herramienta educativa online utilizada por familias y profesionales que intervienen en el desarrollo de niños y adolescentes, para que, a través de distintas y variadas preguntas, identifiquen qué hay detrás de los comportamientos y hábitos de los niños, y poder poner los medios necesarios para corregir, acompañar o reforzar las necesidades que presente.

díde interpreta la visión que tienen los padres y los profesores y la convierte en informes muy claros para que el orientador educativo competente identifique las posibles dificultades.

 

Entre los 2 y 4 años se pueden detectar los trastornos correspondientes a: áreas emocionales y de comportamiento, aspectos del desarrollo y habilidades sociales y lo referente a la educación y aprendizaje.  A partir de los 5-7 años, es posible además detectar algunos aspectos que influyen negativamente en su día a día (acoso escolar, ciberacoso, adicción a las nuevas tecnologías, etc.).  A esta edad, las exigencias de la escolarización ponen en evidencia las dificultades en el aprendizaje y desarrollo emocional NO detectadas a tiempo, provocando en el niño frustración, desmotivación, baja autoestima y desafección por la escuela.

 

docentes, conductas disruptivas

Cada uno de los tres cuestionarios recoge automáticamente información procedente del entorno del niño acerca de los indicadores que contiene. El niño NO participa, son los padres y profesores quienes responden a través de la plataforma dide.

Consulta las edades para la detección de los indicadores que estudia díde 

 

Día de la sensibilización sobre el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL)

Como adultos, las personas con trastorno del lenguaje además de tener más dificultades para desarrollar y mantener amistades, también tendrán menos posibilidades en todos los trabajos y actividades que requieran una buena habilidad de lectura y escritura. 

el 22 de septiembre de 2017 se celebra por primera vez el día de la sensibilización sobre el Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL). La creación de esta nueva terminología diagnóstica resulta del consenso de expertos en logopedia, psicología, educación, medicina, audiología y representantes de asociaciones de personas con patología del lenguaje (ver CATALISE: A Multinational and Multidisciplinary Delphi Consensus Study. Identifying Language impairments in Children Bishop y cols., 2016).

díde: detección temprana de problemas que dificultan el aprendizaje y desarrollo de los niños y adolescentes.

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