“Mi paso por la escuela no fue fácil y mi infancia, debido a los múltiples problemas físicos que padecía, tampoco fue bonita. Pero quizá por eso cuando salía del colegio me metía en la piscina y me sentía liberado y feliz” David Meca

 

David Meca, campeón mundial natación y embajador díde

Olor a café, ruido de platos y tazas. Tostadas, zumo de naranja y unos papeles sobre la mesa. La grabadora preparada. Afuera, el frío de Madrid, humo de tabaco y algún periódico abierto por la sección de deportes. Le veo cruzar la calle. Puntual, no tarda mucho en descubrirme. La cafetería es pequeña, familiar y acogedora. Son las 10 en punto. Nos saludamos con un fuerte apretón de manos. Estoy frente a David Meca, 28 veces campeón del mundo de natación. Pedimos café. Desde Grupo VS le hemos pedido una entrevista porque sabemos que es un luchador y representa valores que siempre hemos defendido. Recientemente se ha embarcado con nosotros en un proyecto educativo. Este proyecto se llama díde, una plataforma online pensada para que familias y escuelas, con el apoyo de profesionales orientadores educativos, puedan prevenir, detectar tempranamente y gestionar un total de hasta 35 dificultades del aprendizaje y del desarrollo en niños/as y jóvenes de los 2 a los 18 años de edad. Con esta herramienta educativa, padres, madres y profesores/as pueden disponer también de pautas de actuación y orientación ajustadas a la realidad de cada niño/a. David Meca ha venido a hablar de los retos que ha tenido que afrontar a lo largo de su vida. Parte de esos retos explican por qué decidió apoyar un proyecto como díde. Aquí se incluyen sólo fragmentos de la entrevista original:

¿En qué medio te has encontrado con más obstáculos o interferencias: en mar abierto o en tierra?

Aunque parezca paradójico, me he encontrado con más tiburones fuera del agua que en ella. “Tiburones de corbata”, los llamo yo, que han intentado atacarme en más de una ocasión y de la que he tenido que salir buscando mi mejor técnica. Es cierto que en el agua existen y dan mucho más miedo, pero no los he tenido tan de cerca como en tierra firme.

¿Cuál es el mayor reto con el que te has tenido que enfrentar en la vida?

Me he enfrentado a muchos retos a lo largo de mi vida. Deportivamente destacaría un 5 de enero, el “Península-Baleares”, donde estuve nadando durante 27 horas 50 minutos; o el cruce del Estrecho, tres veces seguidas. Pero en la vida también me ha tocado retarme. Superardistintos problemas físicos que dificultaron mi niñez y me obligaron a nadar para mejorar mi salud. Por eso, mi mayor reto fue mi infancia.

¿Cómo recuerdas tu paso por la escuela?

Mi paso por la escuela no fue fácil y mi infancia, debido a los múltiples problemas físicos que padecía, tampoco fue bonita. Pero quizá por eso cuando salía del colegio me metía en la piscina y me sentía liberado y feliz. Como pez en el agua, era uno más del grupo, aunque a veces tuviera que oír cómo a mis compañeros les hablaban de Olimpiadas mientras a mí me ataban las piernas para corregir la técnica.

¿Con qué tipo de dificultades te encontraste en ella? ¿Llegaste a superarlas?

Por mi equipación, tuve que soportar comentarios, murmuraciones, en ocasiones también risas. Algunas veces podían llegar a ser muy crueles. Además, ver que mis compañeros podían jugar al fútbol y yo no, me hacía estar un poco desplazado del resto. Llevaba zapatos ortopédicos, hierros en las piernas, padecía asma,… Cada vez que entraba en la piscina y tenía que despojarme de todo lo que me mantenía en pie, sentía muchos ojos observándome. Sin embargo, por tesón o carácter, llegué a superarlo. Necesité esfuerzo, pasión, confianza en mí mismo,… Intenté ser una persona fuerte y la piscina y mi familia, mi mejor apoyo, me ayudaron a conseguirlo.

¿Cómo de importante es, primero, detectar tempranamente posibles dificultades en los niños, y segundo, hacer que estos mismos niños con dificultades reciban apoyo por parte de su entorno?

Lógicamente, hace 40 años la situación era muy diferente y no había los medios que hay ahora para solventarlo. Pero, efectivamente, es necesario, primero, como dices, detectar a tiempo si algún niño o niña tiene alguna dificultad —me refiero a dificultades en la escuela, en la vida,…—, y segundo, ayudarles para que puedan seguir progresando. Es fundamental. Gracias a Dios, en mi caso supe reconducir mis problemas y debilidades y convertirlas en fortalezas en el agua. Lamentablemente, a veces en la vida hay gente que consigue que otros se vengan abajo y no sigan nadando. Y hay que hacerlo. Por eso es tan importante para la sociedad que surjan proyectos como díde.

¿Por qué decidiste apoyar un proyecto como díde?

Porque es la solución a los problemas que pueden hundir la infancia de muchos niños que sufren en la escuela y a los que se podría ayudar para contribuir a su sonrisa, a su educación y a su crecimiento personal.

¿Qué podemos decirles a las personas que en medio del océano de la vida no les quedan fuerzas para continuar?

Que la vida no es fácil. Que, a veces, las adversidades vienen cuando menos te lo esperas y tienes que seguir nadando para alcanzar la orilla. Además, muchas veces lo obviamos, pero somos mucho más fuertes de lo que pensamos. Rodéate de la gente que te inspira, confía en ti mismo y saldrás adelante.

¿En qué te apoyas para conseguir tus retos?

En el trabajo, la dedicación diaria y la ilusión. Me intento ilusionar con cada reto o proyecto que comienzo en la vida, y así es como creo que hay que lanzarse siempre a la piscina.

¿Qué brazadas recomiendas dar para nadar hacia la orilla del éxito?

Brazadas de pasión. Porque para cualquier cosa que hagas en la vida, si finalmente quieres alcanzar la orilla del éxito, has de hacerlo con pasión. No hay nada más duro y más difícil de conseguir que ir a trabajar sin la ilusión puesta en lo que haces.

Afuera Madrid está más viva que nunca. Claxon de coches, abrigos, prisas, semáforos en rojo, semáforos en verde, corrientes de gente cruzando las calles, sorteándose unos a otros, esquivando coches,… Si de este diálogo con David Meca tengo que quedarme con algo, me quedo con una frase: «La vida no es fácil». Nada fácil. Cuando tienes dificultades del aprendizaje o del desarrollo que no son detectadas a tiempo, se te añaden piedras y más piedras en el camino. Hay muchos niños/as cuyo entorno les pone piedras por el camino por el mero hecho de desconocer sus verdaderas circunstancias: una dislexia, una discalculia, una situación de bullying, malos hábitos de estudio, una mala alimentación, problemas de visión o de audición,… circunstancias que, de ser conocidas a tiempo, recibirían también una atención a tiempo —un apoyo a tiempo— por parte del entorno, previniendo otras múltiples dificultades. Es verdad que la vida es encontrarse con obstáculos y aprender a superarlos, pero al mismo tiempo, independientemente de los múltiples caminos hacia los que te lleva la vida, es importante que podamos partir todos de las mismas oportunidades. Con proyectos como el de díde damos un paso más no sólo hacia dicha igualdad, sino también hacia una bien deseada educación inclusiva.

Apuramos las tazas y nos despedimos, de nuevo, con un fuerte apretón de manos, sabiendo que éste no será sino el primero de otros muchos encuentros.

David Meca

Víctor Soler
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Víctor Soler

Doctor en Sociología de la educación at Educar y Aprender (Grupo VS)
Especialista en el área de Educación y RRHH, soy autor de la tesis doctoral “Deconstruyendo y reconstruyendo el éxito y el fracaso escolar en Secundaria”. Asesoro a Grupo VS y elaboro artículos e informes de carácter sociológico, creo y reviso contenidos internos y externos de los productos y participo en todos los servicios que éste ofrece, además de llevar a cabo acciones de marketing.
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