Tanto en los propios niños, como en las relaciones familiares, educativas y sociales que les envuelven, no detectar dificultades del aprendizaje y/o emocionales puede tener efectos muy negativos, pero sobre todo evitables y a los que podemos adelantarnos. Puesto que el principal motivo por el que los padres acuden a consulta con un profesional es por percibir problemas emocionales y de conducta en sus hijos, que ellos ya no pueden manejar y comprender.

Desde díde os explicamos algunas consecuencias derivadas de no detectar a tiempo dificultades del aprendizaje y desarrollo.

Se estima que en torno al 20% de los niños que fracasan en la escuela lo hacen por tener dificultades del aprendizaje

Detrás de este porcentaje hay muchos niños y familias, y si no visibilizamos a tiempo esa dificultad, el ovillo de lana que supone esa situación, se vuelve cada vez más grande y enmarañado, a este ovillo se suman otro tipo de variables como la incomprensión, frustraciones, malos entendidos con el entorno escolar del menor, tristeza, desmotivación, climas familiares afectados….son casi incontables y sobre todo inmensurables para el bienestar de los niños.

La estimación de los problemas emocionales o sociales que afectan a los niños es más difícil de cuantificar. Entre las problemáticas más usuales en relación con la emocionalidad se encuentran la baja tolerancia a la frustración, la baja autoestima o la falta de empatía. Estas problemáticas no sólo afectan a los menores sino que dificultan sus interacciones y su comunicación con los familiares y sus compañeros de clase, por lo que, siguiendo el símil anterior, la maraña de hilos que componen esa dificultad también se va haciendo más grande y más difícil de desenredar, afectando a más aspectos de su día a día. Por tanto, se puede ver claramente que la detección no es sólo cosa de las familias, sino también de los colegios e instituciones públicas que marcan las normas y protocolos a seguir en la educación y en la atención a la infancia.

Los problemas emocionales pueden reducir la capacidad de aprendizaje de los niños

Esta maraña la hace más patente si cabe con este otro dato. Esto significa que, por no detectar a tiempo problemas emocionales, se pueden desarrollar nuevas dificultades del aprendizaje, que con el compromiso de las escuelas y familias podría haberse evitado.

Es obvio que estas situaciones de No detección y No visibilización repercutirán en el bienestar y en la motivación por aprender del menor. Sin apenas darnos cuenta y sin que la causa sea perceptible, alejamos a estos niños, desde su más tierna infancia, de su derecho y oportunidad de crecer en las mismas condiciones que sus compañeros y, al mismo tiempo, los alejamos también de obtener los títulos que el día de mañana les permitirán obtener trabajos más cualificados y en principio una vida más plena pudiendo elegir dedicarse a algo que les apasione y les motive.

¿Crees que podemos evitarlo? ¿Quieres evitarlo?

Desde díde decimos ¡sí!

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Eva Campos
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Eva Campos

Psicóloga sanitaria, asesora psicopedagógica e investigadora en la U.V. at Educar y Aprender (Grupo VS)
Formo a nuestros clientes sobre las posibilidades que ofrece la plataforma díde y elaboro junto a mis compañeros contenidos para su mejora y evolución. También difundimos el conocimiento adquirido estos años, participando activamente en diferentes medios de comunicación y foros de profesionales de la orientación y la educación.
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