Las conductas disruptivas son acciones perturbadoras o agresivas que rompen la disciplina y alteran la armonía del grupo dificultando el proceso de enseñanza-aprendizaje y la atención en el aula.

Durante el transcurso de la etapa escolar algunos niños pueden presentar en ocasiones, conductas disruptivas en el aula, causando reacciones que pueden resultar negativas también para el propio niño, por ejemplo, el rechazo por parte de sus compañeros y maestros, aislamiento social, así como un incremento del mismo comportamiento inapropiado.

Algunos ejemplos de estas conductas en el aula son:

  • Desafiar activamente a los profesores.
  • Iniciar peleas.
  • Molestar deliberadamente a otras personas.
  • Actitudes de desobediencia.
  • Dificultad para esperar y para seguir instrucciones.
  • Hablar cuando interviene el profesor.
  • Levantarse frecuentemente de su asiento.
  • Llegar tarde a clase.
  • No traer material, desordenar mobiliario
  • entre otras.

 

La familia como modelo. Educar es una tarea ambiciosa ¿por dónde se empieza?

El primer y más importante referente de virtud y carácter que puede tener un niño es el adulto que se ocupa de él. Las relaciones de los padres con los hijos están fundamentadas en las normas educativas que regulan la convivencia entre todos los miembros que la componen.  Así, por ejemplo, las normas de horarios que deben cumplirse, la colaboración en las tareas domésticas, las exigencias de los padres hacia los hijos para que asuman sus responsabilidades, el estilo de vida que la familia lleva, los límites de lo que les está permitido y no permitido hacer, etc, son las primeras lecciones que los hijos aprenden sobre lo que “está bien” y lo que “está mal”.

Aprender estas lecciones puede resultar fácil para algunos niños y presentar dificultades para otros, según cómo asuman el no ver sus necesidades satisfechas inmediatamente, la capacidad de esfuerzo, el sentimiento de responsabilidad personal, etc.

Por lo cual, la adaptación de los niños con conductas disruptivas depende de tres variables:

 

  • Las características del niño: seguro de sí mismo o pasivo, extrovertido o introvertido, triste o alegre, tranquilo o inquieto, tímido o audaz…
  • Si presenta dificultades de aprendizaje, desarrollo, emocional y/o comportamental, y si estas han sido detectadas y tratadas o no.
  • El estilo educativo que reciben en el hogar:  Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, y con ese objetivo llevamos a cabo nuestras tareas educativas lo mejor que sabemos. Pero no todo lo que se hace por los hijos resulta adecuado para su educación. Por ejemplo, el autoritarismo o la excesiva permisión en las normas de disciplina resultan perjudiciales para el niño.

 

La coordinación con el colegio

La acción educativa que lleva a cabo la familia debe complementarse con la que desarrolla el colegio. El niño no debe percibir al colegio como algo enfrentado a la propia familia que actúa de modo diferente. Por ello, los padres debemos mostrarles nuestro interés educativo acudiendo a las citas o reuniones del colegio, entrevistas con el tutor, hablando de manera positiva acerca de los profesores, en definitiva, colaborando y estrechando la relación con los que desean el mismo fin que nosotros.

 

Si usted es padre o madre o educador, reconozca que ese es su más importante, exigente y gratificador desafío. Lo que usted haga cada día, lo que diga y la manera como actúe, influirá en la conformación del futuro de nuestra sociedad más que cualquier otro factor”. Marion Wrght Edelman

 

Algunas recomendaciones para prevenir conductas disruptivas en el aula

  • Llega al aula relajadamente, si es posible, antes de que llegue el alumnado.
  • No es recomendable comenzar la clase pidiendo silencio, es preferible mantenerse en un lugar visible hasta que el ambiente se vaya calmando y empezar a hablar con naturalidad.
  • Planifica cuidadosamente las clases, evitando dar apariencia de desorganización. Comienza recordando brevemente lo que se hizo y las conclusiones de la clase anterior, para reenganchar contenidos y dar continuidad a los temas tratados.
  • Es recomendable tratar en primer lugar temas de interés para el alumnado, preguntándoles acerca de ellos y relacionándolos con lo que se va a ver.
  • Favorece la participación, escuchando a los alumnos, ofreciendo la posibilidad de dar opiniones y sugerencias para la clase, asignando responsabilidades, etc.
  • Utiliza tu creatividad y el elemento sorpresa para captar la atención y prevenir el aburrimiento.
  • Es aconsejable moverse por la clase con cierta frecuencia, llevando a cabo una supervisión activa de la tarea y ayudando al alumnado.
  • Es importante cumplir lo pactado. Esto genera en tus alumnos, sentimientos de confianza y de seguridad.
  • Evita considerar la conducta como una agresión personal. Es muy positivo mostrar control de las emociones, una actitud relajada y de confianza en uno mismo a la hora de restablecer el orden.
  • Practica la asertividad.

(Extraído del estudio realizado por la Dirección General de Personal Docente Servicio de Salud y Riesgos Laborales de Centros Educativo de la Junta de Extremadura).

 

La aportación de díde en la identificación temprana de dificultades del aprendizaje, desarrollo, de comportamiento y emocionales

Conviene subrayar la importancia de identificar a los alumnos con determinados problemas o dificultades que aumentan el riesgo de conductas disruptivas.  Por ejemplo:

  1. Ausencia de habilidades de procesamiento de la información
  2. Falta de control voluntario de su cuerpo
  3. Desadaptación familiar y/o escolar
  4. Desadaptación social
  5. Baja tolerancia a la frustración
  6. Dificultad para gestionar la ira
  7. Conducta dominante, exigente y egocéntrica
  8. Desobediencia
  9. Nuevas tecnologías y su uso desadaptativo
  10. Atención e impulsividad
  11. Estado de ánimo ansioso
  12. Inflexibilidad social, mental, comportamental
  13. Incluso altas capacidades
  14. Ver más indicadores

Estas situaciones requieren una detección e intervención especializada por parte del equipo de orientación educativa y psicopedagógica.

La herramienta díde facilita la recogida automática de información relevante procedente del entorno del niño (sus padres y profesores responden a los cuestionarios) para determinar los factores que están influyendo en estas conductas. La detección temprana evita frustraciones, baja autoestima y fracaso escolar.

 

No podemos meter a todos los niños con conductas disruptivas en el mismo “saco”. Podemos y debemos identificar el origen de esas conductas para que el profesional educativo pueda ofrecer a cada niño la atención y tratamiento adecuado y a tiempo. Con las herramientas a nuestro alcance, ¿por qué esperar a que sea demasiado tarde?

 

Estilos de respuesta del profesor ante las conductas disruptivas en el aula

Dependiendo de las reacciones de los profesores ante estas conductas, los niños con mal comportamiento en clase las aprovechan para relacionarse con él.

Conductas disruptivas. Mal comportamiento en clase

 

díde: identificación temprana de dificultades del aprendizaje, desarrollo, del comportamiento y emocionales

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