La educación de los hijos es una de las mayores preocupaciones de las familias, más cuando los menores presentan dificultades en el aprendizaje de algún tipo. En estos casos, la alianza entre los progenitores y los centros educativos es esencial para que los alumnos con necesidades especiales alcancen mayores logros.

El especial papel de las familias de alumnos con necesidades especiales

Cómo colaborar con las familias de alumnos con necesidades especiales

Como explica Ivette Aranda Salas en su trabajo Las necesidades educativas especiales. La relación escuela-familia-comunidad, “la familia posee detallada y valiosa información respecto al desarrollo y comportamiento de sus hijos e hijas y juega un papel fundamental en la detección y evaluación oportuna de necesidades educativas especiales”. De forma paralela, el centro educativo necesita conocer cuál es el entorno familiar del niño para comprender su situación de forma global y poder dar una respuesta adecuada a las circunstancias del estudiante que permita el máximo desarrollo formativo posible.

Por tanto, el binomio padres-madres/escuela debe ser inquebrantable especialmente en el caso de las familias de alumnos con necesidades especiales. En este sentido, la participación activa y la implicación de la familia en los programas educativos del niño genera un enorme impacto positivo en el mantenimiento y generalización de los aprendizajes.

¿Cómo se pueden fortalecer estos lazos?

Recomendaciones para los centros educativos

No existe un protocolo específico para fomentar la integración de las familias de los alumnos con necesidades especiales, aunque los centros educativos deben esforzarse por implementar iniciativas y proyectos que promuevan el trabajo conjunto.

En este sentido, las siguientes estrategias mejorarán la relación de los progenitores con la institución educativa y, por tanto, propiciarán el aprendizaje de los estudiantes:

  • Desarrollar un Proyecto Educativo de Centro que contemple los criterios y medidas de la institución formativa en cuanto a la diversidad del alumnado desde un enfoque inclusivo con el que se promueva el desarrollo común de todos los estudiantes, independientemente de sus diversidades individuales, culturales y sociales ante el aprendizaje. No se trata solo recoger unos objetivos generales, sino de fijar también las acciones específicas con las que el centro dará respuesta a cada propósito, los destinatarios de las medidas, los recursos humanos adscritos al plan y el protocolo de actuación en cada caso.

 

  • Implicar a las familias en la elaboración del Proyecto Educativo de Centro y los planes específicos destinados a la mejora de la inclusión y la igualdad de oportunidades de los jóvenes, de modo que puedan aportar sus propuestas y sugerencias al equipo directivo. 
  • Convocar reuniones colectivas y jornadas de puertas abiertas con las familias al comienzo de cada período lectivo con el fin de explicar y hacerlos partícipes de los objetivos, criterios de evaluación y metodología que se va a utilizar durante el curso. En esta guía, podrás ver más sobre cómo organizar una jornada de puertas abiertas y qué actividades puedes emprender para comunicarte mejor con las familias. La puedes descargar gratuitamente. 
  • Comunicar a los padres y madres las problemáticas que hayan detectado en los menores de forma precoz y ayudar a afrontar el cuidado y la educación del alumno durante las fases de shock, negación, reacción y adaptación descritas por Gema Panigua en Las familias de niños con necesidades especiales. 
  • Informar a las familias de alumnos con necesidades especiales de los progresos conseguidos por sus hijos y facilitándoles las pautas para que puedan ayudarlos en casa. 
  • Organizar reuniones periódicas entre los progenitores y los tutores para informar sobre la evolución del menor y coordinar el trabajo que se desarrolla en la escuela o instituto y el hogar. 
  • Mantener entrevistas entre el orientador del centro y las familias en las que se analicen el mejor itinerario educativo de los menores. 
  • Emplear canales de comunicación telefónica o digitales para fortalecer la información de los padres y madres. 
  • Poner en marcha programas específicos y proyectos educativos innovadores en los que participen activamente tanto los docentes y especialistas del centro, como los alumnos y familiares (escuela de padres, talleres, actividades extraescolares, participación en el aula…).

Consejos para las familias de alumnos con necesidades especiales

Ahora bien, los esfuerzos no deben provenir únicamente del centro educativo. Las familias de alumnos con necesidades especiales también deben involucrarse en el aprendizaje de su hijo. En este sentido, Michael Develay, en su obra Padres, escuela e hijos, propone las siguientes conductas para los progenitores:

  • Dar apoyo afectivo y emocional a los menores, de forma que se reconozcan sus logros, se refuerce su autoestima y se estimule el desarrollo del estudiante. 
  • Confiar en la profesionalidad de los miembros del centro educativo. 
  • Implicarse de forma activa en la actividad del centro, asistiendo a las tutorías y entrevistas y participando en los proyectos e iniciativas organizados. 
  • Facilitar al centro toda la información posible sobre el entorno familiar y la evolución del menor. 
  • Realizar un seguimiento continuado del trabajo escolar, de las tareas y de las actividades de estudio personal del hijo o hija, aportando en todo momento apoyo y asesoramiento al alumno.
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