adicción nuevas tecnologías

El abuso de las nuevas tecnologías puede facilitar el aislamiento, el bajo rendimiento, el desinterés por otros temas, los trastornos de conducta e incluso la pérdida de dinero, así como el sedentarismo y la obesidad.

La temática elegida para nuestro blog sobre familia y educación este verano, como ya sabéis, versa alrededor de temas relacionados con las nuevas tecnologías.

Hoy queremos escribir acerca de una problemática cada vez más visible, la adicción o abuso de estas tecnologías por parte de los menores de edad o más jóvenes de la casa. Es común que cuantas más horas pasen sin obligaciones, los niñ@s dediquen más horas a estar acompañados por sus dispositivos o juegos favoritos, absortos de lo que les rodea.

Mientras desarrollábamos díde han sido varios los profesionales de la educación y la orientación y también las familias los que nos han animado y transmitido la necesidad para que la plataforma díde contemplará esta problemática, para así detectarla tempranamente y orientar a las personas que se encuentren en esta tesitura.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones las Nuevas Tecnologías de la Información y ocio (NNTT) son todo un fenómeno en sí mismo, que han supuesto rápidos e importantes cambios en nuestra sociedad y en nuestra forma de relacionarnos. Sabemos también que su utilización genera importantes beneficios a nivel familiar y educativo, por ello les dedicaremos un post específico a sus virtudes y aportaciones la semana que viene.

Pero quizás uno de los aspectos que mayor alarma social crea, es el potencial adictivo de estas tecnologías, especialmente entre los menores.  El atractivo de internet  y otros dispositivos para los jóvenes es que se caracteriza por la respuesta y recompensas inmediatas, la evasión de su entorno y contexto real, la interactividad, así como el rápido establecimiento de nuevas relaciones sociales.

¿Adicción, abuso o dependencia?

Aunque se habla mucho de “adicción a las nuevas tecnologías”, no existe una única definición consensuada por los investigadores. Hay autores que señalan que cualquier conducta normal puede convertirse en patológica en función de la intensidad, frecuencia o cantidad de dinero invertida en ella y del grado de interferencia en las relaciones familiares, sociales y/o laborales de las personas implicadas (Echeburúa, de Corral y Amor, 2005).

En varios estudios se ha constatado que las ‘NNTT’ generan conductas muy parecidas a las conductas de otras adicciones.  Entre ellas, destaca la relajación producida mientras se utilizan o el malestar si no puede utilizarse, pero se han descubierto otros comportamientos relativamente frecuentes y que son exclusivos de este tipo de abuso o dependencia.

Cuando hay una dependencia, los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activados y con poco control cognitivo sobre las decisiones.

El abuso de las nuevas tecnologías puede facilitar el aislamiento, el bajo rendimiento, el desinterés por otros temas, los trastornos de conducta e incluso la pérdida de dinero, así como el sedentarismo y la obesidad.

Hay incluso, otros estudios en los que se demuestra la correlación entre este tipo de uso inadecuado o adicción con padecer trastornos o dificultades del aprendizaje que díde descarta y detecta, como tener TDAH, depresión o desadaptación escolar.

Hay cuatro características que son básicas para entender el uso inadecuado de las tecnologías:

  • Relajación, factor desestresante mientras se utilizan.
  • Tiempo y dedicación superior a la necesaria, incluso quitando tiempo de otras actividades y responsabilidades.
  • Malestar, ansiedad, preocupación si no puede utilizarse el dispositivo en concreto (videojuego, ordenador, teléfono móvil, etc.)
  • Consultas frecuentes y continuas (dispositivos móviles o redes sociales).

La importancia de la familia y de los educadores

Los menores realizan la mayor parte de su uso de internet en el colegio y en casa. El uso en el colegio está supervisado en la mayoría de los casos por el profesorado. Adquirir buenos hábitos tecnológicos también es responsabilidad de la educación reglada, sin embargo, es en el hogar donde el menor puede estar expuesto a un mayor número de riesgos. Sobre todo respecto al uso excesivo, ya que son más horas las que fuera del colegio pueden dedicarle a tablets, móviles, videojuegos…

La exposición de los menores a algunos de los riesgos que existen al respecto es muchas veces inevitable.

La labor de padres y educadores es limitar esta exposición, pero sobre todo, enseñar a los menores a detectar señales de alarma, comunicarlas y así poder prevenir, reaprender conductas o superar con éxito estas situaciones.

Con ello conseguiremos reforzar la autoestima y resiliencia de los niñ@s y de los más jóvenes.

díde orienta

Para detectar las actitudes de alarma con éxito y prevenir problemas mayores creemos que deben programarse protocolos preventivos que conecten familia-escuela. El uso y abuso de las ‘NNTT’ está relacionado con variables que engloban ambos contextos como variables psicosociales, cohesión familiar, vulnerabilidad individual, factores estresantes en los niñ@s, como pueden ser exámenes, obligaciones educativas, etc.

Por ello hay que observar y actuar sobre las situaciones específicas de la persona, planificar el tiempo libre e introducir cambios en el estilo de vida, limitando el uso y tiempos de los dispositivos o ampliando su red de apoyo social entre iguales y familiares.

Lo característico de estas situaciones o tipos de conductas adictivas es que estos dispositivos suelen ocupar una parte central de la vida del niñ@ o adolescente, que los utiliza, en muchas ocasiones para escapar de la vida real, por ello debemos darle modelos y alternativas de ocio, comunicación y satisfacción personal diferentes y realistas.

Si existe realmente un problema, a medida que el menor aumente el control de su conducta y sea capaz de hacer frente con éxito a las dificultades, sin ansiedad, sin sentimiento de culpa o de aislamiento respecto a las personas de su entorno, el sujeto experimentará una percepción de sí mismo muy positiva, de control, fortaleza, autoestima… que son claves en su desarrollo y educación.

Con las nuevas tecnologías todo parece girar más rápido a nuestro alrededor, por ello no nos quedemos atrás y conozcamos las inquietudes, miedos, pasiones y contextos en los que crecen y evolucionan los niñ@s y jóvenes hoy en día. Con este conocimiento podremos crear y reactivar entornos familiares y educativos adaptados a sus necesidades,  entornos saludables, basados en el conocimiento y la confianza.

¡Con díde es posible!

 Imagen Pixabay

Eva Campos
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Eva Campos

Psicóloga sanitaria, asesora psicopedagógica e investigadora en la U.V. at Educar y Aprender (Grupo VS)
Formo a nuestros clientes sobre las posibilidades que ofrece la plataforma díde y elaboro junto a mis compañeros contenidos para su mejora y evolución. También difundimos el conocimiento adquirido estos años, participando activamente en diferentes medios de comunicación y foros de profesionales de la orientación y la educación.
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