¿Qué es el Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA)?

Los trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por hartazgo o comedor compulsivo se caracterizan, en general, por una alteración de la conducta ante los alimentos, ya sea por exceso o por defecto.

La insatisfacción que tiene el adolescente con su imagen corporal y los pensamientos distorsionados sobre el peso y la salud le puede llevar a hacer conductas inadecuadas que pueden tener consecuencias muy negativas a nivel nutricional, físico, psicológico y social.

  • Anorexia nerviosa

Es un trastorno grave de la conducta alimentaria en la que la persona que la padece presenta un peso inferior al adecuado según edad, sexo y altura como consecuencia de los ayunos o reducción extremada de la comida. La gran mayoría de las personas que lo padecen abusan de laxantes, diuréticos y el excesivo ejercicio físico para perder peso. Tienen un miedo atroz al aumento de peso, la distorsión de su propia imagen corporal les hace persistir en el deseo de adelgazar más.

  • Bulimia

Es la ingesta excesiva de alimentos que después se intentan compensar con vómitos, abuso de laxantes y diuréticos, o dietas restrictivas intermitentes lo que se acaba convirtiendo en una costumbre. El 90-95% de las personas afectadas son mujeres entre los 18-20 años, y muchos casos provienen de una anorexia mal cuidada.

  • Comedor compulsivo

Este trastorno incluye periodos de ingestión excesiva de comida, sin embargo, no se provocan el vómito para purgar lo comido. Los afectados sienten que carecen de todo control sobre su ingesta de comida. Después de los atracones sienten culpa y disgusto hacia sí mismos, disminuyendo su autoestima.

 

La implicación de la familia es clave para luchar contra el Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA)

Cuando unos padres se encuentran la situación tan difícil de tener un hijo o hija que padece un trastorno de conducta alimentaria, hacen todo lo posible por intentar ayudarlo. Se sienten muy angustiados “¿qué hemos hecho mal?” e impacientes por conseguir sacar a su hijo de este problema. Lo que ocurre en muchas ocasiones es que el sentimiento de angustia y desespero de los padres puede resultar contraproducente a la hora de dar los pasos correctos en la lucha contra el Trastorno de la Conducta Alimentaria TCA. Es importante que los padres ante esta situación mantengan la calma para evitar que estas emociones les hagan tomar decisiones precipitadas y equivocadas.

Un estudio de los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, evidencia que es más fácil salir de la anorexia con la implicación de la familia que sin esta.

Son dos las terapias que, basadas en la familia, son eficaces en la lucha contra la anorexia nerviosa en adolescentes.

  • Una de ellas se centra en enseñar a los padres a ayudar a los niños a comer normalmente y recuperar el peso en casa;
  • La otra, intenta resolver dinámicas familiares difíciles.

En aquellos casos en los que la familia había formado parte activa del tratamiento, los pacientes evolucionaron favorablemente.

El mensaje que se intenta trasladar a los padres es que, en primer lugar, existe un buen tratamiento disponible para su hijo que esté luchando con la anorexia”, resalta Stewart Agras, profesor emérito de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de Stanford y autor principal del nuevo estudio, quien asegura que tratar el trastorno en la adolescencia augura un mejor pronóstico.

 

Pero ¿cómo se puede implicar la familia?

  • Lo primero que debes hacer es observar sus hábitos alimenticios y de actividad física, tanto por defecto como por exceso, para poder identificar si existen señales evidentes de un trastorno de la conducta alimentaria. La plataforma díde familia te lo pone muy fácil, ayudándote a recoger de manera automática toda la información de las personas del entorno de tu hijo/a: padres y profesores, ya que en ocasiones aportáis visiones diferentes o complementarias.
  • Explícale a tu hijo/a claramente los síntomas y actitudes que observas. Por ejemplo, que le ves comer muy lento o en trozos muy pequeños o pasar mucho tiempo en el baño.
  • La tristeza, inseguridad o culpabilidad que podéis sentir puede transmitirse. Demuéstrale seguridad para mejorar la situación.
  • No castigues ni recompenses con la alimentación. Eso no le ayudará a resolver el problema.
  • Ten en cuenta sus emociones. No minimices ni menosprecies su malestar diciéndole “estás muy bien, tienes un cuerpo muy bonito, tú no estás gordo/a.

 

No estáis solos, existen profesionales y asociaciones que os ayudarán e informarán sobre la detección del problema, especialistas y el funcionamiento de los tratamientos durante el proceso de recuperación. Os facilitarán pautas sobre cómo actuar y gestionar situaciones habituales derivadas del TCA.

¿Crees que podemos evitarlo? Desde díde decimos SÍ.

 

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